Si la oposición es el conjunto de fuerzas políticas e iniciativas individuales que disienten de la fuerza política dominante generalmente constituida en gobierno y de las fuerzas que a este apoyan, pues que quieren que les diga, yo no entiendo a la oposición del Ayuntamiento de Estepona. Porque, en mi opinión, ejercer la oposición política no es ponerse directamente en la trinchera contraria para criticar y llevar la contraria a todas y cada una las de las iniciativas del gobierno, sino, de forma inteligente, criticar lo criticable, apoyar lo beneficioso para los ciudadanos y presentar iniciativas que puedan mejorar la acción de gobierno.
En el último Pleno se denunciaron gran parte de los problemas que tiene nuestra ciudad: subida de impuestos, paralización urbanística, suciedad, falta de seguridad, cabreo de funcionarios y, lo más importante, la división personal entre miembros de gobierno que afecta negativamente al funcionamiento de la Institución, algo absolutamente normal y justo en tiempos democráticos, lo que no es normal y, mucho menos justo, fueron los desaforados ataques al hecho de no haberse derribado l a estructura dePrasa, asunto en que todos los grupos estuvieron, a mi juicio, desafortunados, entre otros motivos porque todos ellos, absolutamente todos, se han mostrado públicamente y así se comprometieron en campaña, contrarios a su derribo.
Creo que no entendieron que el Alcalde, como Ricky Martin, va un pasito pálante María, un pasito patrás. No entendieron que el Alcalde, simplemente, sabe que se equivocó en la campaña electoral y no se atreve a dar el pasito atrás y está pidiendo árnica a la oposición para llegar a una solución de consenso, claro que la pide a su manera, desde la soberbia, la prepotencia, y la falta de respeto a las ideas de los demás. No se dan cuenta de que ganarían más tendiendo la mano, ayudándole a salir del agujero donde está metido y, de paso, ayudarían a los comerciantes de Estepona que se verían benefiados por la existencia de un Hotel en el centro de nuestra ciudad, condición sine qua non para su mantenimiento.
Claro que, a veces, los árboles impiden ver el bosque.
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