Una canción, no de las más conocidas de Auserón, que esconde tras de sí una historia de tristeza profunda. Sin embargo, su carácter atemporal le hace extrapolable a cualquier situación actual. La historia de Poe, con ser hermosa, no es más que un hilo conductor. La letra esconde tras de sí la vida y la búsqueda, a veces infructuosa, de la felicidad.
La muerte de Virginia, la esposa de Edgar Allan Poe, con quién se había casado a los trece años e inspirador de algunas de sus mejores obras, es el hilo conductor de la canción.
Poe, recién llegado a Pensilvana, barajaba la idea de fundar su primer periódico, The Stylus. No llegó a ver la luz. Una tarde de 1942, un acontecimiento fue decisivo en sus vidas. Su esposa, Virginia, mostró los primeros síntomas de una enfermedad entonces desconocida, la tuberculosis. Julio Cortazar describe la situación en su biografía:
"Poe y los suyos tomaban el té en su casa, en compañía de algunos amigos. Virginia, que había aprendido a acompañarse en el arpa, cantaba con gracia infantil las melodías que más le gustaban a «Eddie». Súbitamente su voz se cortó en una nota aguda, mientras la sangre manaba de su boca."

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