Indignos





Ayer se perpetró lo que denunciamos hace escasas fechas. Los sindicatos mayoritarios, en un avance de sus intenciones para finales de mes con la anunciada huelga general que nos costará 2000 millones de euros, tomaron las calles de las distintas provincias españolas el mismo día en que se cumplían ocho años del atentado terrorista de Atocha. Cada un verá las cosas a su manera, a mi me parece una indignidad. Y es en estos momentos, cuando no se respetan siquiera los mínimos sentimientos de las víctimas, cuando uno empieza a cuestionarse que una parte de sus impuestos sirva para financiar a los convocantes de las concentraciones. Entre UGT y CCOO se repartieron el año 2011 más de 150 millones de euros - veinticinco mil millones de pesetas - que pagamos usted, yo y los familiares de las 193 personas fallecidas y más de dos mil heridos en el atentado de Atocha. Y a mi me duele el alma cuando lo leo y veo. Por eso, desde aquí y en nombre propio, le pido al gobierno que acabe con esto. Que los sindicatos, caballos de fotógrafo los últimos ocho años en los que se ha  generado más de tres millones de parados, no vean ni un euro de mis impuestos y se financien única y exclusivamente de las cuotas de sus afiliados. Y que a los liberados los paguen ellos, no quienes tienen que cubrir sus permanentes ausencias y escasa dedicación.
Y le pediría también al gobierno que continúe apoyando a las víctimas como lo hizo ayer, con la presencia de sus responsables en todos y cada uno de los actos que las asociaciones que las representan organicen. Y que no dejen de perseguir una verdad que aún desconocemos. La memoria de este país y las de los 193 asesinados y más de 2000 heridos merecen que no perdamos la capacidad de buscar la verdad.